Las colecciones zoológicas deberían
en el futuro contar con instalaciones y equipos adecuados no sólo
para asegurar el mantenimiento y resguardo de la misma, sino también
para que los beneficiarios puedan hacer uso de ella en las mejores
condiciones posibles, y puedan contar con iluminación apropiada,
mesones, lupas, agua, bandejas e instrumentos de medición, además
de literatura relevante actualizada. Al mismo tiempo, debería contar
con una base de datos de campos múltiples, lo que facilitaría la
ubicación veraz tanto del ejemplar solicitado como de los datos
adjudicados a dicho ejemplar, agilizándose así los diferentes tipos
de consultas. Dentro de las condiciones de resguardo, además de
instalaciones físicamente seguras, éstas deben contar con
condiciones de asepsia, temperatura, humedad e iluminación acordes
para la preservación del material almacenado. Además de lo ya
mencionado, la información almacenada en la colección científica
podría enriquecerse aún más con elementos biológicos adicionales
a los ejemplares ya considerados (piel, cráneo y esqueleto). Dichos
aditamentos podrían incluir las siguientes recopilaciones:
- Colección de tractos digestivos
- Colección de muestras fecales
- Colección de embriones y tractos reproductivos
- Colección de esqueletos
- Colección de huevos o estados inmaduros
- Colección de nidos (aves)
- Colección de ecto y endoparásitos
- Colección de cantos (aves y anfibios)
- Colección de tejidos animales
- Colección de registros fotográficos y fílmicos (etología)
Todo lo que finalmente resaltaría aún
más el valor de una colección de este tipo, tanto a nivel
pedagógico como de generación de información básica. Todo esto
maximizaría enormemente el moderno proceso enseñanza-aprendizaje en
aquellas áreas que enfocan su estudio sobre la biología y la
ecología de los organismos vivos, tales como: embriología,
morfología, paleontología, taxonomía, sistemática, distribución,
biodiversidad, ecología y evolución entre otras áreas afines.
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